SIN DERECHO A MI MADRE
Soy la que no tiene en su memoria ningún recuerdo de mi madre. Apenas era una niña de un año y medio cuando mi padre decidió robarme y dejarme al cuidado de su familia. No solo me arrebató de los brazos de mi madre, además se fue a continuar su vida en otro país con otra familia, dejándome a su vez sin padre.
A diario pasan por mi cabeza mil imágenes creadas por mi imaginación de cómo se ve mi madre, si aún está con vida, si alguna vez intentó buscarme.
¿Cómo hubiera sido mi vida si yo hubiera crecido con ella, si mi supuesto padre no me hubiera traído a su país y hubiera crecido en Italia?
Quien no conoce mi historia solo me pregunta por mi mirada triste, en el alma llevo tantos ‘hubiera’ y tantas preguntas. No sé si mi madre solo fue una mujer más arrastrada por el amor y su ingenuidad.
Soy la que está rodeada de una multitud que lleva mi sangre, pero la que se siente sola sin merecerlo.
La que no tiene madre, ni padre, sin merecerlo.
La que no decidió estar donde está hoy.
La que moriría por una fotografía de su madre y, si no es mucho pedir, un abrazo de ella, aunque ese fuera mi último día.
